Los peces son capturados con la ayuda de helicópteros que los guían, y los almacena en la bodega frigorífica del barco.
 
Se dividen los pescados por su tamaño y especie. Son depositados en contenedores especiales para trasladados a la cámara de frío.
 
Se los mantiene congelados a -20 grados centígrados aguardando abastecer al siguiente proceso.
 
Una vez retirados de la cámara frigorífica son colocados bajo chorros de agua agilitando la acción de descongelación.
 

Los atunes ingresan a los cocinadores a vapor, proceso controlado por computadoras que fijan el tiempo para lograr la textura deseada en el lomo.

 

 

 
Se procede a cortar el pescado, desechando la partes no comestibles del pescado. (víceras, cola y cabeza)
 

Una vez cocinado los atunes se los rocía con agua fría. Esto sirve para enfriar e hidratar el pescado, evitando que la piel se pegue al ser limpiado.

 
Es un cuarto de mantenimiento cuya función es bajar un poco la temperatura para que el pescado no tenga problemas durante su limpieza.
 
Los atunes una vez enfriados son despellejados, se retiran los huesos y los lomos quedan limpios, listos ya para su enlatado.
 
Máquinas de gran presión introducen la porción adecuada de atún en su respectiva lata, manteniendo su consistencia ideal.
 
Se agrega dentro de la lata agua o aceite de soya, oliva o girasol dependiendo del tipo de atún que se desea producir.
 
Las latas son selladas al vacío, mediante tapas metálicas, del tipo liso, tradicional, o con easy open; garantizando así su durabilidad.
 
Las latas se someten a un proceso de temperatura y presión con el cual se logra la perfecta esterilización del producto que garantiza su vida de consumo.
 
Se mantienen las latas de atún aisladas durante x dias, para ver alguna anomalía indicando que el sellado estuvo defectuoso.
 

Mediante el uso de modernos equipos automáticos, las latas son etiquetadas.

 
Las latas son colocadas en cajas de cartón corrugado para luego enviarlos a
los diferentes puntos de ventas del país.